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Discapacidad: parte del repertorio de vida de todos

En conferencia realizada por la U. Autónoma, la Dra. Paula Mara Danel, señaló que la discapacidad no es solo una contingencia, sino también una posibilidad a la que todas las personas están expuestas en la medida en la que avanza su edad. Si se vincula al deterioro funcional de los cuerpos, la perspectiva debe cambiar.
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Históricamente se ha asociado la discapacidad y al sujeto vinculado a esta con sentidos y cargas peyorativas, bajo la presunción de una dependencia del otro. Sin embargo, escenarios como la pandemia mundial por COVID-19 generan reflexión en este respecto y demuestran que no existe una persona completamente autosuficiente; lo que da el carácter de humanidad a la sociedad es la interdependencia que enlaza a los sujetos entre sí.
A propósito de analizar cómo la discapacidad toma materialidad en la construcción social, la carrera de Trabajo Social de Universidad Autónoma de Chile en Talca, realizó la conferencia “Discapacidad: Anudamientos entre Trayectorias Vitales y los Modos Sociales de Intervención”, a cargo de la Dra. Paula Mara Danel, investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, para quien la discapacidad “es  parte del repertorio de las experiencias vitales de las que siempre vamos a  necesitar de otro”, entre la cuales se incluye la vejez.
Explica que desde la óptica del modelo biopsicosocial se reconoce que existe un déficit o algo tiene una característica particular que lo coloca en estado deficitario. Sin embargo, no en todos los momentos históricos y todas las conformaciones sociales eso que es deficitario se constituiría en una discapacidad; el tiempo y las adaptaciones sociales generan cambios en estos parámetros. 
Algunas perspectivas refieren que la discapacidad es una invención en la medida en la que para una formación social y un momento histórico constituya cierta condición de déficit.
La investigadora destaca por tanto la visión temporal y corporal que se atribuye a la condición de discapacidad. 

Curso de vida 
La académica señala que la discapacidad es una experiencia vital y se puede pensar que la situación de discapacidad es parte del repertorio de las posibles experiencias a las que la persona está expuesta. 
Apunta que las políticas de seguridad social son pensadas como algo que está allí para responder a contingencias. Pero si la discapacidad no sólo es una contingencia, sino también una posibilidad en la
medida en que se avanza en la edad, vinculada al deterioro funcional de los cuerpos, la perspectiva debe cambiar. 
Agrega que la vida está asociada a un riesgo vital, por lo cual se aprecia esta como una posibilidad no deseable y con una mirada devaluada.
“El mayor problema que señalan las personas con discapacidad es la mirada devaluada, etiqueta que marca menor valor. La discriminación por discapacidad pareciera ser una de las más resistentes, anudada o vinculada a aquellas discriminaciones por algún tipo de experiencia de salud. Esta idea de que alguien sea pensado como discapacitado va a ir enlazándose a la idea de que es alguien que no sirve… Si se piensa que las personas con discapacidad son aquello desechable, claramente vamos a pensar que la discapacidad es una contingencia”, comenta Mara, para quien existe una dispuesta de sentidos que se debe seguir debatiendo para lograr un planteamiento mucho más integral. 

Modos de intervención 
Sobre los modos sociales de intervención, Mara comenta que pensar estos lleva a analizar los sistemas de seguridad social y de protección, donde el Estado debería ser quien construye las garantías.  En este sentido, se refiere a la necesaria educación, trabajo y desarrollo inclusivos, así como al acceso oportuno a las prestaciones de salud. 
Subraya que se requiere participación política de personas con discapacidad, para que hablen por sí mismas y narren su propia vida. 
Para la Dra. Mara, la discapacidad tiene una temporalidad presente en múltiples términos, lo que lleva a pensar que no existe una idea de normalidad eterna. “Se tiene que poder disputar para siempre y pensar que existe una variedad de experiencias vitales que nos hacen humanos”, comenta. 
La visión que la sociedad tenga de la discapacidad cambiará y se transformará, con base en los anudamientos de distintas ópticas y realidades; dependerá de la capacidad operativa y de la puesta en relación de diversos actores para atender la situación de vulneración en la cual está sumida la idea de discapacidad. 

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