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IDC-Chile 2020: comunas del Maule registran bajos promedios de desarrollo económico

Investigadores del CEGES Maule de U. Autónoma analizan resultados del IDC-Chile 2020, en el que, comunas de la región del Maule muestran sus valores más descendidos en la variable “Economía y recursos”. Las comunas Pencahue, Empedrado, Curepto y Chanco, son las peor valoradas ___________________________________________ Datos comunales que muestran de manera detalladas y actualizada el desarrollo local, presentó el Índice de Desarrollo Comunal (IDC)–Chile 2020, instrumento elaborado por el Instituto Chileno de Estudio Municipales y el Instituto de Estudios del Hábitat, ambos de la Universidad Autónoma de Chile. El indicador mide aspectos de la realidad del territorio, relacionados con economía, educación, salud y bienestar. Dentro del promedio de regiones, el Maule ocupa el peldaño diez de dieciséis, entre varias razones por lo valores descendidos en economía. Pencahue, Empedrado, Curepto y Chanco son las comunas con peores rangos en el territorio, mientras que el 60% de las comunas de la región se encuentra en rango de desarrollo “Medio Bajo”. Sólo Talca, Curicó y Linares, capitales provinciales, muestran rango “Medio Alto”. Sobre este índice, el vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chile en Talca, Dr. Víctor Yáñez, también director del Centro de Estudios y Gestión Social del Maule (CEGES Maule), señala que este IDC da cuenta de importantes antecedentes de desigualdad, los cuales definen el desarrollo global del país, pero además evidencian brechas regionales y comunales altamente relevantes. "Estos datos constituyen una herramienta metodológica, a propósito de orientar la gestión sociopolítica y de gobernanza local y regional, para intervenir propiciamente en ámbitos no sólo productivos y económicos, sino también en la calidad de los servicios y la gestión de oportunidades sustentables con participación ciudadana". Los investigadores Dra. Andrea Gartenlaub y Dr. Felipe Tello, también del CEGES Maule, igualmente analizan el índice y comentan que, aunque lamentables, los datos mostrados por el IDC coinciden con otros estudios realizados en la región, los cuales refieren una precarización de la economía maulina. Economía más afectada Variables como dependencia etaria, ingresos propios permanentes, Internet y empresas, de la dimensión “Economía y recursos”, registran los valores más bajos. Al respecto, Tello comenta que dentro de la conformación territorial chilena existe sectarismo. “Lo que perjudica a la región en este índice es la economía… En Santiago se concentra el mayor número de empresas, entonces el índice en regiones, comparado con la Región Metropolitana, donde se concentran algunas de las comunas con mayor nivel de bienestar, se muestra muy deteriorado”. Sobre este respecto Gartenlaub señala que brechas de conectividad de caminos e Internet, limitan el desarrollo de las localidades. “Las comunas del Maule tienen muy baja conectividad y eso impacta su capacidad de generación de empleo… Entonces en el comercio, por ejemplo, se asumen gastos de movilización para ir a vender sus productos en ciudades, capitales o puertos. Por eso las transacciones también se hacen por Internet, pero allí hay otra limitante”. Sobre la variable número de empresas por habitante, comenta que esta se relaciona con la matriz productiva de la región. “La macrozona que históricamente tuvo agricultura intensiva, ya no necesita tanto a estas personas, por una agricultura más moderna, instaladas en sectores como Curicó”. Estas personas migran al sector servicio, caracterizado por sus bajos salarios, al tratarse en su mayoría de Pymes. A su vez, esto se anida con la limitada recaudación de impuestos desde los municipios y la dependencia de Fondos Municipales. Maule rural Para Gartenlaub, instrumentos con el IDC deben analizarse como un todo. Sin embargo, es imposible medir si la manera como viven las personas en el mundo rural es mejor o peor que en el entorno urbano. “Por un lado podríamos decir que están mejor, en el sentido de que tienen un mejor medioambiente, se estresan menos y están menos expuestos a delincuencia. Sin embargo, tienen que recorrer largas distancias para atender emergencias en salud”, argumenta. Bajo su análisis, si bien los índices de economía se ven bajos, se deben hacer diferencias claras entre lo rural y urbano. Tello, por su parte, lamenta que a partir de la “etiqueta de ruralidad” que se atribuye al Maule, sólo se promuevan trabajos relacionados a la mano de obra poco calificada, lo cual a su vez se relaciona con bajos salarios. “La única forma de quebrar este círculo, de un sector productivo extractivo que requiere poco capital humano con baja formación, es creando políticas públicas que intenten fortalecer o ampliar los sectores productivos y tecnificar la agricultura, lo cual requeriría personal técnico más calificado, lo que sería también una expectativa para que los jóvenes se pudieran especializar en ciertas labores”. Comenta que para que esto ocurra se requiere un diseño institucional.
Educación y trabajo no alineados La región del Maule crece en matrícula universitaria y oferta académica para la formación de profesionales. Sin embargo, se registra un notorio proceso de migración de capital humano. Tello comenta que muchos de los jóvenes que egresan de universidades en el Maule se ven obligados a dejar la región en búsqueda de mejores expectativas. “Entonces si bien hay cada vez jóvenes más formados, habría que ver si la región, luego les ofrece oportunidades laborales para quedarse y aportar al desarrollo”. En su opinión, lo ideal sería que las dimensiones educación y trabajo estuvieran articuladas como un conjunto regional, y hasta comunal, para garantizar expectativas positivas futuras. Gartenlaub coincide con que el sistema no se encuentra integrado. “Se han potenciado todos los estados para que los jóvenes se queden, no se separen de su región, se minimicen los costos de traslados, pero a la hora de que ellos entren al marcado laboral, las condiciones no están dadas y precisamente pasa por esta paradoja de la región, de tener en algunas partes agricultura más intensiva y que en otras no haya asistencias o servicios. Lamentablemente el Maule, no entrega una buena perspectiva en el sentido económico”. Los investigadores concuerdan con que si bien la región del Maule ha mejorado sus niveles de desarrollo, se repite una lógica centralista al interior del territorio, al concentrar el mayor bienestar en las capitales provinciales, con lo cual otras comunas quedan rezagadas.
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