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Más de 7.800 estudiantes, profesores y apoderados plantean desafíos educativos de cara al próximo gobierno

A través de la iniciativa convocada por Acción Colectiva por la Educación, miles de miembros de las comunidades educativas de todo el país manifestaron cuáles son los desafíos de la educación durante los próximos procesos políticos y sociales.
A través de instancias de diálogos desarrolladas por “Tenemos Que Hablar de Educación” y en el marco del proceso constituyente y las próximas elecciones presidenciales, 7.813 estudiantes, docentes, directivos, apoderados y asistentes de la educación plantearon seis desafíos que deben orientar las políticas públicas educacionales. La participación de comunidades educativas consideró a 107 consejos escolares; 4.612 párvulos y estudiantes desde los 2 a los 18 años; 1.984 apoderados y 1.110 educadores, docentes y asistentes de la educación. “Estamos viviendo una situación país marcada por profundos cambios, desafíos asociados a la pandemia y movilización social. En este sentido la nueva constitución abre una tremenda oportunidad para incorporar propuestas concretas que sean co-construidas a partir de los sueños y anhelos de las comunidades educativas, es decir, que respondan y representen las necesidades reales de nuestro país. Lo que surge del Tenemos que Hablar de Educación es un insumo inédito e invaluable ya que recoge las voces de los protagonistas: las comunidades educativas. Estos resultados iluminarán a los tomadores de decisión y se convertirán en una hoja de ruta para nuestra educación en los próximos años”, afirmó Marcela Marzolo, representante de Acción Colectiva por la Educación. Dentro de los seis principales hallazgos del proceso, las comunidades escolares anhelan que la educación sea de calidad, integral, inclusiva, gratuita y equitativa. Además, plantean que debe ser libre del lucro, orientada a la autonomía y al resguardo de la diversidad de los proyectos educativos a nivel nacional. En segundo lugar, buscan avanzar hacia una revolución pedagógica en la sala de clases, transformando el paradigma educativo a través del currículo, metodologías, planes de estudios, evaluación, infraestructura y la relación estudiante-profesor hacia uno acorde a los nuevos tiempos. Por otro lado, las comunidades educativas declaran una alta valoración de los proyectos educativos integrales que desarrollen habilidades, competencias y talentos en base a sólidos valores; que protejan el bienestar académico y socioemocional de los estudiantes; y que cuenten con dinámicas que impulsen el trabajo colaborativo entre todos los miembros de la comunidad escolar. Igualmente, se valora el trabajo de educadores, docentes y equipos de apoyo. Sin embargo, sus condiciones laborales y de enseñanza no se perciben a la altura de su esfuerzo y requerimientos. Para las comunidades, tanto la formación y evaluación docente debería ofrecerles herramientas para mejorar su labor, su remuneración debiese aumentar para reflejar la importancia de su rol y debieran contar con una mejor distribución de sus horas no lectivas. Asimismo, frente al rol del Estado en materia educativa, existe una fuerte necesidad de un cambio de enfoque en el monitoreo y fiscalización a los establecimientos escolares. Los integrantes de comunidades educativas que participaron del “Tenemos Que Hablar de Educación” buscan un mayor acompañamiento, potenciando la escucha activa de las comunidades escolares y relevando la importancia y rol de la educación pública en la sociedad. Por último, se espera que los desafíos educativos sean una prioridad en la agenda de gobierno, pero sobre todo una política de Estado. Instancias de participación Los espacios de diálogo y reflexión en los establecimientos educativos se realizaron entre el 13 de julio del 2020 y el 20 de enero de 2021 de forma telemática y presencial en todo el país. El proceso buscó la participación intencionada de diversas realidades educativas a nivel nacional como jardines infantiles y salas cunas, escuelas de alta vulnerabilidad social, contexto rural, aulas hospitalarias y escuelas especiales. Evelyn Freyhofer, apoderada del Liceo Josefina Aguirre Montenegro de la Región de Aysén, fue una de las participantes de las instancias de diálogo en su comunidad escolar. “El participar de ‘Tenemos Que Hablar de Educación’ significó algo muy importante para mí. Por primera vez se nos preguntó qué es lo que nosotros pensamos sobre la situación del sistema educacional en Chile. Esto es relevante porque somos quienes vivimos la educación a diario y vemos en primera persona su funcionamiento”, afirmó. Por su parte, la estudiante del Colegio Patricio Lynch de la Región de Valparaíso, María Belén Jammet, recalcó la importancia del proyecto para generar cambios estructurales en el sistema educativo. “Estos espacios incluyen a niños desde los dos años, apoderados, profesores y directivos que quieren mejorar y generar un cambio en la educación ya que somos nosotros quienes sabemos cómo es la realidad. Quienes están presentes en la Convención Constitucional u otras instancias políticas vivieron la educación hace más de diez años y nosotros necesitamos los cambios para la realidad actual. En base a lo que pudimos comunicar en ‘Tenemos Que Hablar de Educación’ se puede comenzar a generar un cambio real”. Asimismo, el estudiante del Colegio Jorge Huneeus Zegers de la Región Metropolitana, Felipe Tobar, señaló que este proceso “fue una experiencia nueva y muy gratificante, con un ambiente sano de discusión donde todos se respetaron entre si. Cada uno tiene experiencias y vivencias diferentes y expresó lo que necesita, así se formaron ideas para mejorar la educación en Chile. Estos espacios son relevantes porque si sabemos lo que le pasa al profesor, pero no conocemos lo que le pasa al alumno no podremos mejorar la educación en el país”. Esta iniciativa es impulsada por Acción Colectiva por la Educación, conglomerado de más de 20 organizaciones de la sociedad civil –comprometidas con una educación de calidad, equitativa e inclusiva–, y cuenta con el apoyo de Fundación Mustakis, Fundación Luksic y UNICEF. Asimismo, esta iniciativa se enmarca dentro del proceso de diálogo “Tenemos que Hablar de Chile” impulsado por la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Chile.
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