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La otra pandemia

Desde que comenzó el brote de COVID-19 en China, muchos pensamos que al ocurrir tan lejos no nos afectaría mayormente y que además sería una epidemia que terminaría pronto, similar a la del SARS-CoV en el 2003, que se contuvo antes de que causara mayores estragos. Pero una vez que este nuevo Coronavirus se convirtió en pandemia, y desde que los especialistas de la salud han dicho que podría estar presente con nosotros por años- hasta que exista una vacuna o bien se genere la tan ansiada inmunidad- tendremos que convivir con este virus por un largo tiempo.

Un escenario complejo y cruel es el que enfrentamos actualmente, en que confluyen dos crisis, una sanitaria y otra económica, esta última a consecuencia de la primera, pero que ya venía asomándose a raíz de la crisis social que se inició el último trimestre del año pasado. Marzo, para muchos, debía ser el mes de inflexión, teníamos la esperanza de que esto iba a cambiar, pero sin duda, la pandemia fue el golpe de gracia. Esta es la “otra pandemia”, la que golpea directamente a la economía, afectando a las fuentes de ingreso de las familias y lo peor de todo destruyendo miles de puestos de trabajo, lo cual podría llevar las tasas de cesantía en Chile a los dos dígitos, proyección advertida por diversos economistas. 
'Paolo Carrera
Presidente de la CChC Talca

Nuestro desafío debe ser encontrar el punto de equilibrio y a adecuarnos rápidamente a un “retorno seguro”, pues en la medida que continúa el proceso de aislamiento, el daño a la inversión y la recesión proyectada para el país, se hará cada vez más profunda, afectando particularmente a las familias más vulnerables, que se verán sin su fuente laboral en el corto plazo.

Este es un tema que nos preocupa profundamente, ya que nos toca de manera directa, debido a que, de los distintos sectores productivos, el de la construcción ha sido uno de los más golpeados, sobre todo porque requiere del trabajo presencial, y es una de las industrias con mayor intensidad en mano de obra. 

Específicamente, en la región del Maule son cerca de 40.000 trabajadores los que se desempeñan en la industria, lo que corresponde entre el 8% y el 10% de la fuerza laboral regional, y a lo largo de Chile, son más de 700.000 personas las que desempeñan labores en obra, asociadas a la construcción. 

En este contexto, y según cifras del gremio, debido a la contingencia, en nuestro sector sería posible llegar a un 12% de desempleo, con una destrucción de 75.000 puestos laborales, a fines de año. ¿Escenario complejo y cruel? Sí, pero no imposible de abordar y vencer. Un impacto profundo para todos, sin excepción, pero transitorio, en el que cada uno de nosotros, desde cada uno de nuestros roles en esta sociedad, debe aportar para sortear las distintas dificultades que se nos han presentado y las que se nos presentarán. 

Por nuestra parte, actuamos instantáneamente, generando en conjunto a la Mutual de Seguridad un “Protocolo de Acciones Preventivas para Obras de Construcción”, recomendaciones que al ser implementadas en los lugares de trabajo de nuestras empresas socias, y de todas las que quieran aplicarlo, ayudará a cuidar la salud de nuestros trabajadores, privilegiando su protección y por consecuencia la de sus familias, junto con mantener la operatividad de las obras y de nuestras actividades.

Asimismo, recientemente nos adherimos al “Protocolo de manejo y prevención ante Covid-19 en el sector Construcción”, elaborado por el Ministerio de Economía, y que incluye recomendaciones del Ministerio de Salud, que complementa a nuestro Protocolo Sanitario, comprometiéndonos a impulsarlo e implementarlo en las faenas de nuestras empresas socias y en su entorno, ya que nuestras obras se encuentran rodeadas de distintas comunidades con las que convivimos e interactuamos diariamente y queremos considerarlas también a ellas para mejorar el estándar de nuestra industria. 

Ambas iniciativas tributan al mismo objetivo primordial de nuestro gremio: el resguardo de la salud y vida de nuestros trabajadores, sin dejar de lado la relevancia que tiene para ellos continuar manteniendo sus fuentes de ingreso, debido a que muchos de ellos son los pilares económicos de sus familias. 

Es un hecho que el virus estará activo por un largo periodo. Por lo tanto, nuestro llamado es a adaptarnos a esta nueva contingencia, que no deja a nadie al margen. Para ello será imprescindible que orientemos nuestros esfuerzos a darle la máxima prioridad al cuidado de la salud de todas las personas, proporcionando las condiciones que permitan prevenir contagios, haciendo hincapié en mejorar nuestras conductas y hábitos sanitarios, al mismo tiempo que es vital una fase de normalización de la actividad económica que, en conjunto con las medidas impulsadas por el Ejecutivo, nos permitan proteger el empleo y nos ayuden a sostener la liquidez de las empresas. De lo contrario “la otra pandemia” agudizará la vulnerabilidad social y aumentará la pobreza, que como país habíamos reducido en un importante esfuerzo de décadas de trabajo. Este gran desafío sólo podremos enfrentarlo mediante un esfuerzo solidario y colaborativo, trabajando juntos como sociedad para vencer esta crisis. Y nosotros trabajaremos arduamente para lograrlo.

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