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El principio del fin: Inoculación de la esperanza

“Tengo 90 años y quizás pocos más me quedan por vivir, pero quiero disfrutarlos. Quiero abrazar a mis hijos, compartir con mis nietos y disfrutar mi vida”. Esas fueron las palabras de doña Ernestina, al momento de ser la primera adulto mayor en ser vacunada el día 3 de febrero en la comuna de Constitución. Escuchar este relato y presenciar este momento histórico, lleva a la emoción, se aprieta el pecho, motiva y nos hace sentir orgullosos. Comprendemos así que este es un tremendo desafío que tenemos por delante.
Once meses antes, nos enterábamos del primer caso de COVID-19 en Chile, precisamente en nuestra Región del Maule. Eran días de incertidumbre, preocupación y miedo. En ese entonces, al no existir un tratamiento para esta pandemia, el objetivo fue dotar a Chile y al Maule, de un sistema de salud robusto que permitiera que ningún compatriota se viera falto de atención en materia de salud y la eventual cama crítica que pudiera necesitar si se complicase. Ese fue el objetivo, que con mucho esfuerzo y compromiso, principalmente de los equipos y trabajadores de la salud, hasta la fecha se ha cumplido. Ahora, las prioridades no cambian, pero contamos con una vacuna certificada por organismos de salud tanto nacional como internacionales. Debemos de manera ordenada, segura y responsable, desarrollar un proceso de inoculación gratuita y voluntaria, para nuestro país, priorizando a nuestra población de riesgo, a los adultos mayores, funcionarios de salud y aquellos que han desarrollado y seguirán desarrollando labores esenciales para Chile. Es también el momento de sentir un profundo orgullo por Chile, por la capacidad de confiar y trabajar unidos, sin color o tendencia política. Todo esto en miras de un solo objetivo, la salud de nuestros compatriotas. Destacar el trabajo serio y responsable que se inició antes del primer caso en Chile, para garantizar la llegada de ventiladores mecánicos cuando escaseaban en el mundo y tener la capacidad, en el mes de mayo del año 2020, de celebrar convenios comerciales con los principales laboratorios del mundo, para hoy ser líderes en Latinoamérica en el proceso de vacunación. Lo anterior, no significa bajar los brazos o dejar de cuidarnos, es una luz de esperanza, que nos trae optimismo y fe para el futuro y que reafirma que debemos seguir unidos para iniciar el principio del fin, de esta triste y agobiante pesadilla, que recordaremos por siempre, y de la cual sin lugar a dudas, sacaremos buenas y malas conclusiones.
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