Plantas tóxicas en Chile: investigación de estudiante plantea riesgos y desafíos sanitarios

La memoria desarrollada por el estudiante de la carrera de Química y Farmacia, Bastián Caro Moreira, junto a la académica Gabriela Valenzuela Barra, del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y la Dra. Mirtha Parada Valderrama del Instituto de Salud Pública de Chile, profundiza en la presencia de especies vegetales tóxicas nativas y endémicas del país, aportando antecedentes para la prevención de intoxicaciones y el fortalecimiento de la información sanitaria disponible. Las plantas tóxicas han estado presente en la historia de Chile desde tiempos coloniales. Así lo evidencian diversos registros históricos y científicos que dan cuenta de su utilización, efectos y riesgos para la salud humana y animal. En ese contexto, el estudiante de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad de Chile, Bastián Alfonso Caro Moreira, desarrolló la memoria de título “Inclusión de Nuevas Especies Nativas y Endémicas Chilenas en el Listado de Plantas Tóxicas del Instituto de Salud Pública (ISP)”, dirigida por la profesora de la Universidad de Chile, Gabriela Valenzuela Barra y la Dra. Mirtha Parada Valderrama, del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP). La investigación fue presentada en el marco del examen de título rendido en enero de este año, y tuvo como principal objetivo aportar evidencia científica y regulatoria sobre especies vegetales chilenas con antecedentes de toxicidad, fortaleciendo la información disponible para la prevención de intoxicaciones y la protección de la salud pública. Respecto a los antecedentes históricos sobre plantas tóxicas en Chile, Bastián Caro explicó que “existen múltiples registros que se remontan incluso al año 1655, cuando Diego de Rosales, en su libro Historia General del Reino de Chile, señala que los indígenas chilenos utilizaban el látex de las raíces del colliguay (Colliguaja integerrima y Colliguaja odorifera) para envenenar las puntas de sus lanzas para generar heridas letales”. El joven investigador agregó que también existen registros sobre especies con propiedades alucinógenas, como el chamico (Datura stramonium), el floripondio (Brugmansia spp.) y la tupa (Lobelia spp.). Asimismo, destacó que otras publicaciones han documentado antecedentes toxicológicos de especies presentes en el territorio nacional. “Otros textos como Botánica Indígena de Chile de Ernesto Wilhelm de Möesbach señalan el uso de las semillas del matarratones (Coriaria ruscifolia) como raticida, además de antecedentes de toxicidad de plantas como el palqui (Cestrum parqui), el palán-palán (Nicotiana glauca) y el hued-hued (Gaultheria insana)”, contextualizó. Necesidad de actualizar antecedentes toxicológicos En relación con la información actualmente disponible en Chile, Bastián Caro señaló que el “Listado de Plantas Tóxicas para Chile”, publicado por el Instituto de Salud Pública en 2021, mantieneIlustración botánica del matarratones (Coriaria ruscifolia) realizada por Monserrat Herrera, estudiante de diseño de la Universidad de Chile.
Vigencia debido a que “proviene de investigaciones recientes y no solo incorpora datos toxicológicos, sino también información general de las especies vegetales que permiten su reconocimiento y manejo clínico en caso de intoxicación”. Sin embargo, el investigador enfatizó la necesidad de continuar actualizando antecedentes regulatorios y toxicológicos. “El listado de Medicamentos Herbarios Tradicionales incluye especies para las cuales existe información toxicológica que debe ser revisada y contextualizada periódicamente. En este sentido, resulta relevante fortalecer la evidencia disponible para evaluar, cuando corresponda, la actualización del listado, ya sea mediante la reconsideración de algunas especies o la incorporación de nuevas plantas con respaldo suficiente”, afirmó. En esa línea, agregó que “actualmente existen estudios acerca de algunas especies nativas y endémicas chilenas, pero son escasos, relativamente antiguos y limitados, en su mayoría, a la caracterización fitoquímica. Es necesario realizar ensayos de toxicidad para tener datos actuales sobre el peligro que representan estas especies para humanos y animales”. Especies tóxicas y riesgos para la salud pública Dentro de las 16 especies incluidas en la investigación, Bastián Caro destacó el caso del palán-palán (Nicotiana glauca), debido a un caso de intoxicación fatal registrado en el país. “Me gustaría mencionar al palán-palán debido a que recientemente, en 2025, ocurrió un caso de intoxicación fatal por consumo accidental de esta planta que afectó a un hombre de 57 años en la Región de Valparaíso, provocando un paro cardiorrespiratorio”, explicó. Respecto a sus efectos, detalló que esta especie “posee un alcaloide tóxico denominado anabasina, el cual es capaz de actuar inicialmente como agonista del receptor nicotínico de acetilcolina para luego generar una desensibilización de estos receptores, provocando parálisis del músculo esquelético”. Otra de las especies abordadas fue el matarratones (Coriaria ruscifolia), históricamente utilizado como raticida. Según indicó, “esta planta posee metabolitos tóxicos denominados tutina y coriamirtina, los cuales actúan inhibiendo el receptor de glicina del sistema nervioso central, lo que puede llegar a ser fatal en humanos”. Bastián Caro advirtió que estas plantas están ampliamente distribuidas en distintas zonas del país. “Estas plantas están distribuidas a lo largo de todo nuestro país, principalmente en la zona centro-norte. En exploraciones realizadas en la comuna de Pirque he encontrado algunas plantas incluidas en esta investigación, como el palán-palán y el palqui”, comentó. Además, señaló la presencia de especies altamente tóxicas que actualmente no figuran en listados oficiales. Debido a ello, enfatizó la importancia de fortalecer la educación y prevención en esta materia. “Debido a que estas plantas son muy comunes de encontrar, representan un peligro latente para la salud pública, por lo tanto, es necesario darlas a conocer a la población para evitar intoxicaciones”, sostuvo. Vinculación con el Instituto de Salud Pública La investigación se desarrolló en estrecha colaboración con el Instituto de Salud Pública (ISP), particularmente con la Unidad de Régimen de Control Sanitario y Medicinas Complementarias de la Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED), encabezada por la Dra. Mirtha Parada Valderrama. El estudiante destacó el apoyo brindado por el organismo durante el desarrollo de la investigación. “Brindaron acceso a su base de datos digital, biblioteca e incluso me pusieron en contacto con la ilustradora Monserrat Herrera, quien ilustró algunas de las especies incluidas en este trabajo y colaboró en el diseño del póster presentado en las XVII Jornadas Científicas del año 2025”, señaló. Asimismo, relevó el rol sanitario y preventivo del ISP. “Como la misión principal del ISP es ser el organismo de referencia del Estado, que promueve y protege a la población, es deber de esta entidad informar sobre las plantas tóxicas debido a su rol legal, sanitario y preventivo dentro del sistema de salud”, afirmó.Investigación con impacto sanitario y académico La profesora Gabriela Valenzuela Barra destacó el valor científico y sanitario de la investigación desarrollada por Caro Moreira, así como la colaboración entre la Universidad de Chile y el Instituto de Salud Pública (ISP). Esta investigación, señaló "representa una valiosa colaboración entre la Universidad de Chile y el ISP, con un impacto relevante a nivel nacional, al aportar evidencia científica y regulatoria para fortalecer la información disponible sobre plantas nativas y endémicas chilenas con antecedentes de toxicidad”. Asimismo, destacó el carácter interdisciplinario y el rigor metodológico del trabajo. “El trabajo de Bastián destaca por su rigurosidad, compromiso y capacidad para integrar información botánica, química, toxicológica y sanitaria. A partir de una exhaustiva revisión bibliográfica y del análisis de antecedentes clínicos y regulatorios, logró identificar y documentar 16 especies vegetales nativas y endémicas chilenas con antecedentes de toxicidad”, sostuvo. La profesora Valenzuela también indicó que “la investigación evidenció que dos especies incluidas en el listado de Medicamentos Herbarios Tradicionales deberían ser reconsideradas desde una perspectiva de seguridad y regulación sanitaria”. Finalmente, la académica concluyó que “esta memoria es un claro ejemplo de cómo la investigación universitaria, articulada con instituciones públicas como el ISP, puede generar conocimiento aplicado con impacto directo en la protección de la salud de la población y en la valorización responsable de la biodiversidad chilena”. Por su parte, Bastián Caro destacó el carácter pionero de Chile en esta materia. “A nivel global, el tema de las plantas tóxicas no ha sido tomado con la rigurosidad necesaria por organismos gubernamentales internacionales, brindando poca información oficial sobre este tema, a pesar de la información actual existente”, comentó.
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